El técnico del Infantil “B” del
Vecindario, Manolo Afonso, se apoderó en la última jornada de liga, junto a sus
jugadores, en el campo de fútbol de Maspalomas, del anhelado Título liguero, “el planteamiento es más fácil, comprenden
más las cosas que tu les pides, están empezando a razonar el fútbol de una
manera más lógica y se planteó el partido sabiendo cual eran los fuertes de
ellos y cuales los nuestros. El objetivo ya estaba hecho, llegar con un
infantil de primer año, niños de primer año, a esas alturas de liga a donde
estábamos…solo hacía falta poner la guinda al pastel, como les decía yo a ellos”. Tras la victoria por 2-8 contra el
Maspalomas “B”, a festejar el título, aunque fuese en casa del rival. Para
Manolo, el objetivo se cumplió mucho antes de este encuentro, “la celebración es el premio de los niños,
aunque el objetivo era otro. Marcar unas directrices desde la base de formación
pura y dura, en aspectos técnicos, tácticos, psicológicos y sobretodo
sociológicos. Que esos niños se formaran y fueran mejores jugadores. El ser
campeón es un objetivo que uno se plantea como reto secundario”. Los jugadores tienen que adaptarse en
este primer año en la categoría a muchos cambios, tras su salida de alevines,
la nueva disciplina infantil requiere otro tipo de juego para el que los
entrenadores tienen que estarlos acoplando, “hubo
que enseñarles la técnica colectiva, eran jugadores con mucha calidad
individual, otros nuevos, que había que compenetrarlos unos con otros. Pasa de una estructura de 15 ó
16 jugadores, a una estructura de 21 jugadores. Estamos en el camino, esto no
se consigue en un solo año, porque además tienes que adaptarlos del fútbol
siete al fútbol once, un trabajo que es duro y se ha conseguido”. La prueba está en la perfecta temporada
que ha hecho la plantilla dirigida por el joven técnico, con unos números
envidiables para cualquier equipo de base, “en
toda la temporada solo cosechamos una derrota contra el Casa Pastores y dos
empates, uno con el Agüimes y en la primera vuelta con el Casa Pastores, lo
demás todo victorias.” Como premio a
los jugadores, hoy miércoles acaban los entrenamientos de esta temporada, “la Federación ha tomado la decisión
extraoficialmente por lo pronto, todavía no es oficial, de que solo competirán
en la Liga de Campeones, los Infantiles “A” de cada equipo, a partir de ahí,
nuestra temporada ya termina y ahora solo toca empezar a mirar ya de cara al
futuro”. Este futuro del que el entrenador nos
habla, está aún por definir, pero como todos los técnicos, cada cual tiene sus
preferencias en cuanto a colores y categorías, “la temporada que viene todavía no se sabe, está todo un poquito en el
aire y supongo que en esta semana se empezará a valorar lo que va a pasar. Yo
les he hecho saber cual sería mi intención, nunca se sabe, ahora empiezan los
movimientos, los bailes. Mi intención siempre es escuchar primero al
Vecindario, es mi casa. Mi predilección, un objetivo para crecer y porque creo
que tengo que terminar un ciclo, sería coger este infantil un año más y acabar
la etapa de infantiles con ellos, los he adaptado a fútbol once, estaría bien
caminar y acabar un ciclo con ellos,
pero uno tiene que estar abierto a escuchar porque uno también quiere crecer”. A corto plazo, Manolo tiene las ideas muy
claras y para su futuro un poco más lejano, parece que también las lleva
encauzadas, “a largo plazo yo no puedo
dejar de obviar que aunque soy entrenador, soy licenciado en Educación Física,
soy profesional de la preparación física y quiero caminar por esas dos
vertientes, la preparación y seguir entrenando que es lo que me gusta”. Haciendo balance de la temporada y
recordando o eligiendo lo mejor que le ha sucedido en la misma, el mister, como
la mayoría, se centra en sus jugadores, “lo
mejor para mi ha sido el grupo, un grupo que está unido, en el que los que han
venido nuevos se han complementado. No podemos obviar que el fútbol es
competición, que aunque a estas edades no es lo más importante, hay que
enseñarlos a saber competir, no ha ganar sino a saber ganar, es lo que yo
diferencio de otros equipos. El equipo aún ganando por muchos goles, tiene que
demostrar no hacerlo todo igual, sino otras alternativas, otro crecimiento
futbolístico, que es lo que uno busca en los jugadores. A mi de nada me sirve
haber quedado campeón este año, si alguno de estos jugadores no consigue llegar
al fútbol profesional, sinceramente, es mi pensamiento”. En cuanto a la otra cara de la moneda, la
que representa la cruz o el peor trago de la temporada, reconoce que es el que
toca ahora, el de la despedida, el de los cambios en la aventura vivida a lo
largo de esta temporada, “lo peor es
ahora, que llega la hora de descartes, de movimientos de jugadores, unos que se
quedan, otros que se van, se rompe un poco el grupo, pero bueno, el fútbol
tiene eso y con eso se trabaja, es ley de vida”.