El Vecindario, ocasionaba oportunidades con
continuas internadas por la banda derecha, por mediación de Cristian y Alex
Cruz, y por el centro, con Mandi y Mario. El meta blanquinegro, Eleazar, convertido
en un espectador, veía como un contraataque de sus compañeros, dejaba a Mario tras
un pase centrado por alto, de cara al portero rival, para culminar en gol un
fuerte disparo ajustado al que no pudo llegar el guardameta. Celebración
rápida, apenas sin abrazos, para sacar cuanto antes, sabedores de la necesidad
de otros dos goles para pasar la eliminatoria. El Rayo, tras el tanto en
contra, se despertaba en ataque y
comenzaba a dar trabajo al meta del Vecindario tirando una falta y dos corner.
Tras el segundo, los blanquinegros crean un rápido contraataque que Blas remata de cabeza in extremis, pero que marcha
por encima de la portería de Ismael. Después de unos minutos de juego en el
centro del campo, fue el Rayo el que con contundencia, consiguió su ocasión más
clara de todo el encuentro. El número diez, Jorge Saez, se internó con
habilidad en el área y le picó el balón a Eleazar. Ya parecía que entraba,
cuando apareció un rapidísimo Dani, para sacar el balón sobre la misma línea de
meta en una hábil estirada que le hizo caer al césped sin control. El conjunto
de Madrid se crecía y apretaba con fuerza en la meta local. El Vecindario,
demostrando que tiene una de las mejores defensas de España, aplacaba a los de
vallecas. Esta vez, era Eleazar el que con una soberbia parada, cubrió un
fuerte disparo rayista que puso en vilo al graderío de Santa Lucía. Ya en la segunda parte, en el minuto 54,
Ayoze tiró desde la izquierda, cerca del corner, un balón a la escuadra del
segundo palo de Ismael, que éste solventó con una espectacular palomita. Seguía
el juego y la afición respondía como siempre, con aplausos, cánticos y el
continuo apoyo a sus jugadores. Mario remata alto cerca del área pequeña, el
partido, muy vistoso, continúa con gran parte del juego en la zona central,
combinado por ambos equipos con ataques en las dos porterías y varios corner.
Pero no fue hasta el minuto ochenta, cuando Ruimán se colocó un balón a unos
metros de la media luna, al que chutó con una media bolea que hizo justicia a
un partido que solo quería ganar el Vecindario. Folla seca que se internó en la
meta del Rayo, tras picar en el larguero, justo en la cruceta izquierda,
ocasionando una apoteosis en el graderío sureño, donde el jolgorio, los
aplausos y las manos en la cabeza de los aficionados lo decían todo. Venía ahora una pequeña pausa en la
continua presión que estaba ejerciendo el Vecindario, que se centró y empezó a
tocar con calma tras asegurarse con este 2-0 el que se disputara la prórroga. Un
lance del partido, en una jugada en la que el árbitro aplica la ley de la ventaja,
dejó al Vecindario también con diez, por la segunda amarilla a Andrés. La
sentencia la tuvo en el minuto ochenta y seis, Alex Cruz, que tras recibir un
pase en la izquierda, cerca del área, corrió hacia la meta de Ismael, encarando
a este, pero pisando el área pequeña, cuando se disponía a disparar, uno de los
defensas del Rayo le arrebató el balón y la más clara ocasión de gol del
Vecindario. Paso a la prórroga, que sería fatídica
para los santaluceños. El conjunto madrileño, amenazó a los pocos segundos de
juego, con un fuerte disparo que pasó lamiendo el palo derecho de Eleazar. Pero
fue a los ocho minutos, cuando un disparo al primer palo del nueve vallecano,
Ramón, lo repele Eleazar y quedó la pelota rebotada entre los pies de la
defensa local, situación que aprovechó el rayista Fran, para disparar a
bocajarro y sentenciar así la eliminatoria. Ahora con nueve, tras la expulsión,
también por doble amarilla de Mario, el Vecindario seguía teniendo la pelota y
las ganas de ganar el encuentro, aunque ahora con la necesidad de dos tantos.
En la segunda parte de la prórroga, una falta al borde del área, pasa rozando
el palo derecho. Un penalti a favor de los santaluceños, pone la ilusión de
nuevo en las gradas que habían bajado el volumen. Alex Cruz, valiente, cogió el
balón y se fue decidido a marcar. Cosas del fútbol, la pelota se marchó por
encima de larguero y la desesperación hizo darse cuenta de una realidad a unos
chavales que aunque extenuados, seguían tirando de ilusión, tras haberse ganado
a pulso ser, posiblemente, el mejor juvenil
de Canarias y ser uno de los ocho mejores de España.